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La vida en una residencia de mayores > Actividades de ocio en residencias de mayores

Descubra los talleres y animaciones propuestas a los mayores en las residencias. Estas actividades de ocio son numerosas y adaptadas al estado de salud de los residentes.

Talleres y animaciones

Aunque las residencias de mayores llevan años ofreciendo actividades a sus residentes, sólo recientemente se ha reconocido su importancia terapéutica. Hoy en día, estas actividades son parte integral del proyecto de vida. Cumpliendo con las expectativas específicas de cada residente, deben ser atractivos y adaptados a su discapacidad. Son supervisados por profesionales que los utilizan de manera constructiva para que también jueguen un papel terapéutico. Al estimular las funciones cognitivas de los residentes, estas actividades ayudan a prevenir y retrasar la aparición de la senilidad. Además, su regularidad permite dar a las personas mayores un punto de referencia a lo largo del tiempo.

Dentro de los establecimientos se pueden proponer diversas actividades: musicoterapia, jardines terapéuticos, zooterapia, talleres de memoria, actividades deportivas o salidas culturales o turísticas. Este panel varía según las residencias de la tercera edad. La mayoría de ellos emplean a un animador. Este es responsable de facilitar la adaptación de los residentes a la vida comunitaria. Trabaja con todo el equipo sanitario: geriatras, fisioterapeutas y psicólogos. Es esta simbiosis entre las partes involucradas la que marca la diferencia.

Romper la soledad

Elegir de ingresar a una residencia de mayores es una opción para romper con la soledad y los peligros del aislamiento. Participar en actividades y comidas en la convivencia ayuda a promover el intercambio y a construir una vida social real. Compartir la vida diaria de otros residentes a menudo le permite estar conectado a la vida por más tiempo. Para algunos, es una segunda vida que comienza. El anciano también puede recibir visitas de sus hijos, nietos y amigos en una habitación habilitada para ello.

Reunir a las familias

Vivir en una residencia de mayores puede acercarlo geográficamente a su familia. Al facilitar las visitas, el mayor podrá beneficiarse más de su familia que si se le mantuviera en casa, preservando al mismo tiempo su independencia y su intimidad. Lejos de sentir una carga para sus seres queridos, podrá recibirlos en su tiempo libre para una cena o para visitas ocasionales. Esta elección puede permitir así reforzar los lazos familiares, que se han liberado de toda presión.

 

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